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Elegir clínica |Las 7 claves imprescindibles

Si hay algo en lo que me he equivocado y mucho en mi proceso de fertilidad es en la elección de clínica. Cuando empezamos éramos apenas unos niños, estábamos completamente perdidos y éramos muy ingenuos. Pensábamos que una clínica y unos médicos sólo estarían interesados en ayudarnos y “curarnos”, jamás nos planteamos que el dinero era un factor en juego. Nunca pensamos que teníamos que tener tantísimo cuidado a la hora de elegir y sin duda hemos pagado esa ingenuidad. Ahora muchos años después mi visión ha cambiado, me he desencantado y puede incluso que sea un poco agorera. 

Cuando entre en la primera clínica me impresionó. Todo era tan bonito, tan cuidado, todos eran tan amables, parecían saber tanto y me prometían un resultado tan perfecto… Que no quise ver nada más ¿Para que? Eso era el paraíso. Tras hacernos apenas un par de pruebas nos dijeron que ya estábamos listos para comenzar con tratamientos y nosotros que no sabíamos nada de esto, los creímos. Comenzamos una IA porque al parecer nuestro caso era tan fácil que nos quedaríamos en un abrir y cerrar de ojos, «seguro que antes de la IA ya te has quedado tú sola»… Pero no fue así.

Tras ese desastre mayúsculo decidimos cambiar de clínica y aunque esta vez investigue más volví a confiar ciegamente en mi médico. Esta vez fuimos a una FIV, un tratamiento que se torció ya desde el principio, yo no respondía al tratamiento. Por más que me subiese las dosis… Solo logre dos folículos y las cosas no pintaban nada bien, pero me recomendaron ir a punción y palabras textuales “probar suerte”. Nadie me dijo que era complicadísimo que saliese algo de ahí, que por lo general si no se logran un mínimo de tres folículos hay que cancelar la punción (e incluso con tres los resultados son muy dudosos) Como resultado pase por una punción para nada, no había ni un solo óvulo. Gastamos muchísimo dinero, pusimos muchas esperanzas y solo recogimos dolor.

Tiempo después tras mucho esperar nos llamaron al fin de la seguridad social (una espera de casi dos años) En esta ocasión las cosas fueron muy distintas, sobre todo porque hay tu no tienes mucha voz. Todos los pasos están muy estructurados y cerrados, no puedes más que dejarte llevar. En el caso de la seguridad social pasamos por dos FIV en las que conseguimos muy poquitos óvulos, pero llegaron a embriones bonitos de día 3. No logramos el objetivo, pero se aclaró nuestro diagnóstico.

¿Por qué te cuento todo este rollo? Pues después de casi siete años de búsqueda, tantos ginecólogos que he perdido la cuenta, una carpeta de pruebas de fertilidad que bien podría conseguir código postal propio, tantas visitas a clínicas y sus correspondientes fracasos… He aprendido. Si, esto no son todo golpes, por el camino nos sacamos una carrera completa con su máster y todo.

Si pudiese hablar ahora con mi yo del pasado le diría tanto… pero no es posible, yo ya he caído en la trampa. Pero puedo ahorrarsela a otras que vienen detrás. Así que no me enrollo más.

¿Cómo elegir clínica?

Ve a varias: todas las clínicas son muy bonitas, su personal es muy amable, todas te dirán que tienen técnicas impresionantes… No te dejes cegar por la primera impresión, es importante que vayas a unas cuantas para ver en cuál te sientes más cómoda.

• Pregunta: Pregunta mucho, sin parar, que no se te quede nada en el tintero. Es importante que sepan responder a todas tus dudas, que te tranquilicen. 

• Que te den su plan: Pregunta que opción te recomiendan y por qué. Que te den un plan de acción y comparalos para ver cuál te parece mejor. 

Disponibilidad: en todo este proceso te van a surgir tantas dudas como minutos tiene el día. Siempre es de agradecer tener algún número de teléfono o mail. Saber que van a estar ahí para ti.

Lo barato sale caro: Esto es así en todos los aspectos de la vida. Si suena demasiado bueno para ser cierto… es porque no lo es. Cuando es muy barato siempre significa que ahorran costes en cosas importantes, Ya sea en laboratorio, personal…

No confíes de quien te dice que lo tuyo es fácil: Se que suena muy bonito y que deseas creertelo, pero incluso sin problemas de fertilidad esto es difícil. No hay nada garantizado nunca.

Escucha a tu intuición : al final habrá una voz dentro de ti que te va a guiar. Una te habrá echo sentir más cómoda, más segura. 

Espero que os sea de ayuda ¿Se te ocurre algún otro consejo?

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