Pin It
Lets fiv Sin categoría

La no FIV, el peor día de mi infertilidad

Como ya sabéis mi camino hace mucho que empezó y durante el he pasado por muchos tratamientos. Todos ellos tienen sus posibles errores, desde el principio sabes que el positivo no esta garantizado. Hay muchísimas cosas que pueden pasar, para bien o para mal. Lo que nunca te imaginas es que todo salga mal.

Hace casi tres años empezamos nuestra primera FIV. Estábamos muy emocionados ya que por fin todo estaba encaminado. Teníamos una clínica donde nos sentíamos muy bien, todo parecía “muy fácil” ya que éramos jóvenes y no teníamos un diagnostico demasiado preocupante así que empezamos el ciclo super ilusionados.

Antes de empezar con la estimulación me iban a poner los ovarios a cero. Lo que viene siendo parar todo el ciclo para empezar sin problemas. Me dieron medicación y a los pocos días comencé con molestias. Me dolía muchísimo la barriga. Me costaba estar de pie o andar. Me recomendaron hacer un poco de reposo y me dieron cita para una revisión.

El día de la revisión me dolía muchísimo. Me costo mucho rato llegar a la clínica y en cuanto me hicieron la ecografía… Llegaron los problemas. Tenia dos quistes bien grandes. La medicación que tenia que parar el ciclo y mantener mis ovarios perfectos para empezar me había provocado dos quistes. Teníamos que dejar la medicación, tomar anticonceptivas y cruzar los dedos para que con la regla se fuesen. Lo que parecía fácil y rápido empezó a alargarse.

Al ciclo siguiente volvimos y los quistes ya no estaban! Parecía que las cosas volvían a su sitio y decidimos empezar directamente con la estimulación. En ese momento yo ya estaba emocionadísima, habíamos superado el problemilla y ahora sí que empezábamos. Los días pasaban y no tenia molestias, llego el día del primer control y de la primera ecografía. Al fin vería los frutos de tanto pinchazo. El doctor movía el ecógrafo y no hablaba, ponía caras, yo cada vez me agobiaba más… Y al fin lo dijo, solo teníamos un folículo. Era poquísimo y más teniendo en cuenta que solo tenía 26 años. Me preocupaba mucho que no fuese bien pero como era el primer control me tranquilizo diciendo que aún había mucho tiempo para que los demás creciesen.

Decidimos subir la dosis y repetir la ecografía en tres días. Yo seguí poniéndome mi medicación, le hablaba a mi barriga, animaba a esos folículos para que creciesen… Pero en la siguiente ecografía solo había dos buenos y uno algo más pequeño. Teníamos tres folículos que eran muy pocos. Se nos planteó la opción de cancelar el ciclo pero a la vez se nos animo a seguir. Nada indicaba que esos tres no fuesen perfectos. Claro que tampoco miraron nunca más allá de la ecografía. De echo no conocí lo que era una prueba de estradiol hasta unos años después (pero esto ya os lo contaré).

Con mucho miedo elegimos confiar. Seguimos con el ciclo y nos plantamos en la punción con tres folículos. Estábamos esperanzados, eran pocos pero solo necesitábamos uno perfecto. Pase al quirófano, realizaron la punción y al despertar nos dijeron que fuésemos a desayunar y en una horita hablábamos con el ginecólogo y nos contaba como había ido.

Cuando volvimos a la clínica yo sabia que cabía la posibilidad de que no todos fuesen maduros, pero siempre imagine que tendríamos alguno. Todo eso se esfumo en cuanto entramos en la consulta. Nada más entrar nos dijeron que lo sentían, pero que todos mis folículos estaban vacíos. Mi cerebro no llegaba a procesarlo, no teníamos nada. Después de tanto esfuerzo (y dinero) no teníamos ni un solo ovulo. El tratamiento no había servido de nada.

Me derrumbe ahí mismo. No conseguía parar de llorar y lo único que quería era marcharme. Seguían repitiéndome que era un mal ciclo, que volviésemos a intentarlo en el siguiente… Que son cosas que pasan. Pero yo sabia que no, eso era una señal. Algo dentro de mí me decía que algo no estaba bien.

Me pase muchos días llorando. El dolor se mezclaba con el miedo a no conseguirlo jamás. Para mi no lograrlo en la FIV era el fin de todo y no conocía más caminos hacia mi sueño. Lo poco que conocía era inseminación o fecundación. En mi escaso conocimiento eso suponía el fin del camino.

Pase un mes muy duro, superando el duelo (o intentándolo) Por suerte en ese momento llegaron a mi vida dos personas que lo cambiaron todo. Me abrieron los ojos a dos caminos distintos. Uno era luchar en la seguridad social y probar suerte allí (lo hicimos) y el otro…Es nuestro nuevo camino.

Continuara.

You Might Also Like

No Comments

    Deja un comentario

    A %d blogueros les gusta esto: