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Los traumas de la infertilidad

Si estas leyendo esto seguramente has pasado por algún tratamiento de fertilidad, uno que te ha marcado y que te ha dejado una cicatriz invisible que poca gente entiende. Si hablásemos con veinte mujeres sometidas a tratamientos de fertilidad seguramente escucharíamos veinte historias distintas pero con problemas muy simulares.

Crecemos acostumbrados a tener un problema de salud, ir al médico, que nos lo traten, el mundo lo entienda y pasado un tiempo curarnos. Con la infertilidad las cosas no son así. Tenemos un problema y vamos a nuestro médico, un médico que suele decirnos que es pronto, que tenemos que esperar… Pasado ese tiempo volvemos y nos sometemos a un sinfín de pruebas que suelen parecerse bastante a una caza de brujas ¿Cuál tiene “la culpa”? Y además vamos tarde, no nos queda tiempo. Aunque hemos esperado porque ellos nos lo dijeron.

Nuestro entorno no entiende lo que estamos viviendo, tratan de apoyarnos pero desgraciadamente terminan cayendo en:

Las frases hirientes que todas escuchamos.

-Estas obsesionada.

-Cuando te relajes sucederá.

-Yo tengo una amiga que…

-Si no tienes hijos no pasa nada.

Llega un momento en el que estamos tan cansados de ese comportamiento que dejamos de contarlo, tratamos de ignorar esos comentarios y simplemente fingimos que no estamos buscando un embarazo, que no estamos en tratamiento… Engañamos a nuestro entorno para protegernos. Sabemos que no lo hacen con maldad pero eso no implica que no nos duela.

En las consultas

Las cosas no suelen ser mucho mejores cuando llegamos a las consultas. Los médicos a veces no son nuestros aliados. En ocasiones tenemos que enfrentarnos a unos trámites que están pensados para que nos rindamos y nos marchemos a las clínicas privadas. En muchas ocasiones sentimos que sólo es un negocio, es dinero y nada más. A pesar de que estamos pasando por uno de los momentos más complicados, donde nos jugamos muchísimo, parece que tenemos que luchar contra corriente. Damos un paso adelante y retrocedemos dos. Todo esto mientras en nuestro mundo, a nuestro alrededor el mundo sigue, los embarazos naturales se suceden y todo el mundo parece conseguir lo único que a nosotras se nos niega una y otra vez.

Durante mis tratamientos yo he vivido en una montaña rusa constante. Durante estos siete años he sufrido, he reído, he tenido esperanzas y las he perdido por completo, he pensado en rendirme y he decidido que no podía hacerlo. En mi historia hay muchas lágrimas y muchas heridas. Después de muchos tratamientos he perdido la confianza en mis médicos, por suerte no ha sido con todos. Siempre se termina encontrando un pequeño milagro, un especialista que de verdad te entiende y está dispuesto a darte la mano en esta lucha y pelear a tu lado.

A veces siento que la pelea no terminará nunca, es como si mi cabeza se hubiese acostumbrado a los problemas e incluso cuando las cosas parecen ir bien, yo estoy esperando a que algo se tuerza. Porque así funciona ¿verdad? Las cosas no son nunca fáciles, este camino no lo es.

¿Mejora esto?

Llevo siete larguísimos años estancada en esta búsqueda y no se ni cuando ni como acabará. Lo único que se al 100% es que me ha dejado muchas heridas invisibles, y también se que lo mismo le ha pasado a todas las chicas que han seguido este camino. Ahora solo me pregunto ¿Qué pasa después? Una vez consigues tu positivo… ¿Puedes disfrutar de ese embarazo con normalidad? Cuando nace tu bebé ¿eres una madre normal? O por el contrario todo este camino te cambia y te hace una persona distinta, nos quita algo de nosotras mismas que nunca vuelve, algo por lo que ya no vemos ni vivimos el mundo igual que antes.

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2 Comments

  • Reply
    Elisabet
    14 mayo 2020 at 16:29

    Después, cuando ocurre, lo vives de manera diferente. Con miedo, pero sientes realmente que es un regalo. Y nunca olvidas lo que has pasado, pero eres más consciente que el resto, del verdadero regalo que significa tener un hijo.❤️

    • Reply
      letsmami
      14 mayo 2020 at 19:15

      Supongo que también tiene su lado bonito. Vivirlo con más intensidad y consciencia.

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