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Tengo miedo

Podría pensarse que después de siete años en la búsqueda de embarazo ya he pasado por todo y superado todos los sentimientos que esto genera. Pero lo cierto es que no, sigo teniendo mucho miedo. A cada paso que doy ese temor viaja conmigo, es un compañero inseparable, la tercera pata de esta relación.

Con la ovodonación el miedo llegó el primero. En los otros tratamientos había sentido miedo a que algo fuese mal, a no conseguirlo… Pero en la ovo el miedo ya estaba ahí antes que yo. Primero me daba miedo tener que llegar a recurrir a ella algún día. Tras el diagnóstico me aterraba que alguien supiese que era una ovo y no una “FIV normal” ¿Qué iban a decir de mi? Después empecé a adelantar acontecimientos y me asustaba que algún día mi hijo se pusiese malo y yo no pudiese hacer nada porque no eran mis genes ¿Y si al saber que era por ovo me veía menos madre suya? Poco a poco entendí de dónde venían todos esos miedos, era el duelo genético, era todo mi dolor hecho miedo. Al final el tiempo fue pasando, curando heridas y se llevó esos temores.

Ahora que ya estamos a medio camino de nuestra primera ovodonación (y espero que última y definitiva) solo hay un miedo que permanece ¿Lo conseguiremos? ¿Qué pasa si ni con esto lo logramos? Todo el camino a sido una prueba de obstáculos, pero siempre había un plan algo más efectivo por si el primero no funcionaba. Ahora ya estoy en el último escalón, no hay otro tratamiento más fuerte que este, no tenemos otra opción a la que recurrir si la ovo no lo puede todo… Y eso me aterra, llevo luchando con esto muchos años y siempre que he caído lo que me hacía levantarme era saber que no era el final de la guerra, pero ahora ya no me quedan muchas más batallas. La guerra para lograr mi bebé esta llegando a su fin y me aterra terminar perdiendo. El camino ha sido larguísimo y muy doloroso, me asusta pensar que podría haber sido en vano.

Estoy tratando de ser optimista, pienso que todos los demás tratamientos eran batallas perdidas porque mis óvulos no estaban bien, que entré en lucha sin tener ningún arma. Ahora sé que tendré una donante, alguien que me va a hacer un regalo inmenso, que me va a dar las piezas necesarias para crear mi mayor deseo. Sé que con esto mis opciones han cambiado muchísimo y que nada tiene porque salir como en el pasado. Pero la cabeza no olvida y el corazón tampoco, están tan llenos de cicatrices que es difícil olvidar todo lo que nos ha traído hasta aquí.

Me paso los días esperando la llamada que me diga que ya tenemos a nuestra “hada” y al mismo tiempo me asusta dar el paso. Tengo tanto miedo como ilusión, deseo con todas mis fuerzas empezar y ver al fin lo que nos depara este tratamiento, pero al mismo tiempo me veo al borde de un precipicio, no hay muchos más pasos después de esto… Y mis fuerzas también se van acabando. Solo deseo llegar al final de este camino y al fin lograr mi sueño.

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1 Comment

  • Reply
    Bea
    28 enero 2020 at 03:44

    Hola Nani:

    Te sigo desde hace mucho tiempo, en otros blogs, en youtube, en Twitter. Somos de la misma ciudad de origen, soy viguesa. Y soy infértil, claro.

    Hemos hecho el recorrido inverso. Cuando pasé un año sin quedarme embarazada, me vi en ovo, me vi en adopción de embriones. Me vi más lejos, me vi con todo lo que la ciencia nos pone al alcance y sin hijos.

    Yo tenía miedo los tratamientos «sencillos» aunque honestamente, no creo que ninguno lo sea. La biología tiene algo de misterioso, una gran gama de grises que pueden hacer que un embarazo prospere o no.

    No quería de ninguna manera una inse, por ejemplo, que fue lo que me recomendaron. Lo que nos recomiendan a casi todas cuando empezamos (menos mal que me mostré abiertamente en contra de las relaciones programadas, que me río solo de pensarlo.)

    Mi historia de infertilidad está llegando a su final, después de un periplo bien distinto al que me imaginé al principio. Un periplo que incluyó un aborto y un bioquímico. Un camino que me ha cambiado para siempre, no se si para mejor o para peor, pero aquí estoy, sobreviviendo a la infertilidad.

    Está bien tener miedo. El miedo nos mantiene a salvo de muchas cosas. Es normal tener miedo, porque empiezas una historia nueva. Espero de corazón que te lleve a tu peque. Un abrazo.

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