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Navidad entre tratamientos

Una de las fechas más duras en todo este proceso es la Navidad. Hay una mezcla de sentimientos encontrados. Por un lado son unas fechas bonitas, rodeados de la familia, viendo a los sobrinos disfrutar como nunca… Y por otro lado está nuestro duelo, nuestros planes frustrados y el constante recuerdo de que son unas fiestas para niños y el nuestro… aún no ha llegado.


Este año ha sido especialmente complicado olvidarme de todo y disfrutar. Según nuestros planes si todo hubiese salido bien empezaríamos la Navidad habiendo encontrado a nuestra donante. Posiblemente incluso tendríamos ya los embriones congelados y esperando que pasasen las fiestas para juntarse conmigo. Pero como digo, todo esto habría sido si las cosas hubieran salido según los planes. La búsqueda nunca es así para nosotros, las cosas nunca salen como se han planeado. Las pruebas tardaron más de lo esperado y cuando llegó el momento de buscar donante ya era tarde. Faltaban días para que comenzasen las vacaciones y no había nada que hacer, otra vez más a esperar.


Estas semanas he intentado distraerme de todas las maneras posibles. Pero cada vez que paraba un momento, cada vez que le dejaba un segundo a mi cabeza para pensar… Todas las dudas aparecían sin piedad. El miedo a no encontrar una buena donante, o que no se pareciese a mi ¿y si al final la donante quería esperar un tiempo antes de empezar? Al final en vez de disfrutar de las fechas me los he pasado marcando días en el calendario, restando el tiempo que faltaba para volver a la normalidad. Viviendo como un Grinch que desea el final de la Navidad. Porque si, este año yo solo he querido que todo terminase y que al fin la clínica volviese a abrir sus puertas.


El único regalo que deseo es recibir al fin la llamada. Que me digan que tenemos a la donante perfecta para nosotros y que quiere empezar ya. Tengo tantísimas ganas de que esto pase… solo deseo llegar al momento mágico en el que te ponen a ese embrión perfecto. El momento en el que lo ves dentro de ti, solo es un puntito diminuto en una pantalla pero en ese instante el mundo entero desaparece y solo estáis él y tu. Después de tanta lucha y de tanta espera os juntáis… Se que puede sonar raro pero a mi a pesar de estar rodeada de médicos, en un quirofano frío y muriéndome de ganas de hacer pis… Ese instante en el que te señalan una bonita diminuta en tu útero y sabes que es tu pequeño… ese momento lo vale todo.

Solo espero que pronto estos sentimiento queden en el pasado y solo sea un diminuto detalle de nuestra historia. Ojalá las próximas navidades las podamos vivir llenas de magia y alegría. Siendo tres y no dos, con nuestro peque en brazos o aún en la barriga… Pero ahí presente.


¿Cómo han ido vuestras navidades? ¿Las habéis disfrutados o sois un Grinch como yo?

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