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Ovodonacion ¿Quien es esa chica?

Cuando empiezas un tratamiento de ovodonacion tienes muchos datos nuevos que aprender y muchas dudas, pero sin duda la más importante de todas es ¿Quién será? ¿Quién va a pasar por todo este proceso para ayudarme? La figura misteriosa de la donante nos intriga.

La búsqueda

En diciembre comenzó nuestra búsqueda de donante. Es un proceso que inicias con muchísima ilusión y a la vez muchas dudas . Debido a la política de anonimato las receptoras sabemos poquísimo de cómo va el proceso. La clínica a veces te da alguna información, pero es mínima, solo los datos justos para saber como avanza todo.

Las semanas fueron pasando y cada vez estaba más y más ansiosa. Hasta que un día a mediados de enero recibimos una de las mejores llamadas posibles, teníamos donante. En ese momento no podía dejar de temblar, trataba de retener toda la información posible, pero no conseguía recordar nada. Sólo era capaz de pensar una cosa, “ya teníamos donante”.

El proceso

Por desgracia en este tratamiento nos hemos encontrado con todos los obstáculos habidos y por haber, nuestra ovodonacion está perfectamente diseñada por Murphy, todo lo que puede salir mal, sale mal, sin excepción.

Una vez nos avisaron de que la donante estaba lista, comencé simultáneamente yo con mi preparación. Los días pasaban y no teníamos novedades. Las fechas ya no me cuadraban, no sabía que era, pero algo sucedía. Al final en febrero supimos que había tenido complicaciones y que había tenido que parar y volver a comenzar. Por esas fechas el virus más famoso de nuestros tiempos ya estaba dando señales y todos estábamos muy tensos, pero nos decían que no pasaba nada, que todo continuaba. Semanas después como todos sabemos… el mundo se paró. En ese momento me temí perder a la donante, que todos esos meses fuesen para nada y tener que volver a comenzar desde cero.

Ahora vivimos en un nuevo mundo, con unos nuevos pasos y todo eso también afecta a los tratamientos. En cuanto supe que las clínicas reabrían llamé para informarme y una vez más ella estaba ahí, dispuesta a ayudarnos. Volvería a retomar el tratamiento.

Han sido muchos meses, nuestra extraña relación que estaba pensada para un par de semanas ya lleva cuatro meses. En este tiempo he pensado tantísimo en ella…

No se como te llamas, ni tus circunstancias. Se que jamás nos llegaremos a conocer pero eres una pieza fija ya en mi mundo. Pasé lo que pase, sin importar que nos depare este proceso, ya eres importante para mí. A menudo me pregunto como estarás, si la medicación te esta afectando o no, si tienes molestias similares a las que yo tenía o si alguien te apoya con los terribles cambios de humor. En el confinamiento pensaba en sí estarías bien, si te habrías puesto enferma… Ha veces me descubro pensando en ti, preguntándome cuanto nos pareceremos. Me intriga saber que quedará de ti en nuestro futuro bebé o si lo sabré ver.

No podré agradecerte jamás todo lo que estás haciendo, la manera tan especial en la que estás cambiando nuestro destino. En este duro camino de infertilidad todas las puertas se nos habían ido cerrando pero tu nos abriste una ventana. Desde aquí solo puedo decirte gracias, una y mil veces. Gracias por ser tan generosa, por estar dispuesta a ayudar a alguien que te necesita tanto a pesar de no conocerlo.

Gracias

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